viernes, 5 de diciembre de 2008



Asignatura: Redacción creativa publicitaria

Profesor: Carlos Rojas

Alumna: Bárbara Oyanader

Titulo: “El vaso de leche”

Estilo literario: Cuento

Institución: Ministerio de Salud (Campañas antidrogas)


Hoy es mitad de mes, el día esta caluroso, estamos a final de año y el calor en las cabezas se siente. En la mañana cuando desperté aún sentía los ruidos del departamento de arriba o quizás el 212, llamado más comúnmente con la Paula, “el piso del terror”, pasas por ahí y no falta el alma en pena que te invita al pecado. Me di tantas vueltas anoche por el bajo que se sentía directo en la mitad de mi cama, como si la pieza tuviera un corazón allí, pero pensándolo bien, más que eso, las ojeras que tenía de madrugada fue porque mis pensamientos no me dejaron dormir.


Recién me he echado un poco de agua en la cara y he tomado la leche helada que es vital como una inyección para estar lucido, Paula asegura que exagero, pero se que ella lo dice ya que odia la leche, ni con café la pasa, dice. Ahora que lo pienso mejor, no se porque no la encontré hoy en mi cama, no ha venido muy seguido, creo que esta un poco molesta ya que luego de su cumpleaños y esas conversaciones larguisimas con las cuales tratamos de arreglar el mundo, estuvo en desacuerdo conmigo y se marcho. Claro, y luego me dice a mí el exagerado.

Afuera hay un viento agradable, me fije recién, la plaza se ve bastante bonita con esas hojas que cuelgan tan libres allí, siempre me han gustado, es igual al cuadro que compre hace como 2 meses y colgué igual que las hojas en el árbol muerto de mi pared.


Tengo que decirle a don pepe que no encere las escaleras el día domingo, es peligroso sobretodo cuando suben los niños de los vecinos del tercero, extraño que hoy no estén, siempre me encuentro con alguno de los trillizos. Ayer en la noche decidí luego de mi larga angustia que hoy tomaría el camino más largo, el camino que no había tomado hace años, en verdad hace 20 años que no me atreví a hacerlo, Paula me lo dijo esa noche pero me puse más terco que nunca, creía que ella se había enamorado de mi valentía estúpida, pero creo que me vio como un niño indefenso todavía sin rumbo ese día en la playa cerca de las rocas del quisco.


Cruzando el semáforo de la esquina empieza el camino ya no se ven las bancas de la plaza, hay cemento y bien duro, si caigo el golpe me dolerá bastante, como a los trillizos en la escalera, pero estoy avanzando. He pasado la frontera, creo que esta más frío o quizás es mi imaginación, lo que tengo seguro es que ya no soy un crió. Le dije buenos días a todos allí presente y casi sin pensar alce mi mano cuando dijeron mi nombre y pronuncie fuerte y sin remordimientos: ¡ Este soy yo Roberto, anoche he dejado la droga y hoy el vaso de leche fue el más dulce de todos !.



jueves, 27 de noviembre de 2008

Hoja seca


Atardecer:


Recuerdo algo, me veía sentado, sin mucho que hacer ni decir, solo sentado. Cerraba mis ojos durante unos minutos, nuevamente el tono rojo de los rayos de sol, abría; todo blanco, y luego la brisa. A mi derecha estaba un arbusto no muy frondoso, pero si contenía unas pequeñas flores, las mismas que me dieron alergia el verano del 70, ese día en la playa, con esa brisa, mucho más fresca que ahora lo confieso, te acuerdas?


Mañana:


Alicia hija!, cuantas veces te he dicho que no tomes ese camino, mira como haz llegado de sucia hija!, pareces cualquier cosa, que educación te estoy dando, acaso no tienes conciencia!, ándate no te quiero ver!, ándate!.


Día nublado:


Que bueno que has llegado hija, te he mandado a llamar, estaba preocupado que no venias. No he podido pararme de esta cama, no se por que, yo tenia un cuerpo fuerte, le competía en corridas hasta a los caballos, debe ser el clima, tan nublado, lo he visto por la ventanita, y tu estas abrigada, me parece bien hija, quiero verte sana.


Atardecer nublado:


Quien es usted?, que estoy haciendo aquí, madre?, estas allí?, madre tengo frió, madre!.

Vamos a tener que administrarle suero, esta muy flaco, aparte hace días que no quiere comer. Pero si se lo he dicho de todas las formas querida!, y se resiste, dice que busca a Alicia. Yo como enfermera no puedo hacer nada más que darle medicamentos o si no se pondrá más grave, tu sabes que esta débil, por favor, tengamos todos paciencia, aparte los demás se están alterando.


Medio Día otoñal:


Salí a tomar aire, siéntate.

He comprendido que cada vez soy más raíces, tierra, tronco y hojas secas. Cuando daba clases en la facultad pensaba en que la felicidad era la eterna pasión por encontrarla y aquí está, en esta bella hoja seca que creció de mi felicidad, que creció de mi hija, ella la ha hecho crecer y florecer hasta dejarla caer y yo poder verla para mostrarme su mensaje enviado desde la profundidad de la tierra.


2 de agosto 2008:


Disculpen mi emoción pero he querido darles estas últimas palabras a mi abuelo preferido, un hombre que no conociéndome compartió la historia de su vida conmigo, yo que solo vine a cumplir una tarea voluntaria de días y me he quedado meses a su lado, es que logro cautivarme con tanta humanidad y hoy me emociono porque ha partido, seguro que Alicia lo espera allá donde todo es posible, hasta confundir los sueños con la realidad.

Gracias a todos, besos papá, de Bárbara tu hija en la espera.



martes, 28 de octubre de 2008

(Aparte de mis tareas)

María soy, lo confieso
aquella virgen agónica en el deseo
aureola proyectada de tierra
luminosidad quejumbrosa
barrida por el polvo envejecido

María suelo llamarme
confusa, mañana, noches nuevas,
tan común como tantas otras
y esas que esperan

María como la suprema mujer
frialdad y movimientos bruscos
abiertamente mojada
entera bajo las órdenes del padre
como aquel que sigue queriendo la ajena eternidad.


sábado, 23 de agosto de 2008

Hansel y Gretel



Hansel y Greteleran dos hermanos, ellos vivían con sus padres en una aldea muy pobre en África central. Para conseguir comida y agua, sus padres tenian que viajar kilometros.

Un día sus padres fueron asaltados por unos bandidos moros y llegaron a casa sin provisiones.
Los ninos angustiados esa misma noche, salieron de puntillas valientemente de casa y se perdieron en las llanuras sin rumbo y oscuras de África.

Al amanecer, desorientados y perdiendo esperanza de pronto volver, ven una casa gigante con una enorme M en su techo, llena de comida con muchos colores y juegos.
Sin quererlo se acercaron, como imnotizados, sentandose en unas sillas casí hechas para ellos, por unos momentos dudaron en provar los manjares, pero desde el fin de la casa, aparece de la nada un payaso con una gran sonrriza, acompanado con animalitos y personajes de fantasía, también muy amistosos.
El payaso se acercaba más y más, hasta que al llegar y como de sorpresa, saca una gran hamburgesa de apetitoso aspecto de su mano derecha. Hansel y Gretel abrieron unos grandes ojos, y comieron sin basilación entre risas y felicidad.
Así pasaron meses, de mucha alegría en la casa del payaso, y claro está con ricas comidas para degustar. En cambio en la aldea, sus padres cada vez estaban más desconsolados por la pérdida de sus hijos. Hasta que un día, en el horizonte los padres ven un alboroto, era un payaso, animales y dos mostruos que se dirigian a casa, sus hijos eran tan obesos que apenas los reconocieron mientras escucharon sus gritos cuando corrian hacia la aldea:

Padres!, padres!, ya nos sufriremos de hambre!, y ningún nino del planeta!,
Hemos encontrado la cura!.

Hansel y Gretel trataron de alcansarlos pero en el trayecto cayeron tembladose al piso, como derrotados por el deseo.