jueves, 27 de noviembre de 2008

Hoja seca


Atardecer:


Recuerdo algo, me veía sentado, sin mucho que hacer ni decir, solo sentado. Cerraba mis ojos durante unos minutos, nuevamente el tono rojo de los rayos de sol, abría; todo blanco, y luego la brisa. A mi derecha estaba un arbusto no muy frondoso, pero si contenía unas pequeñas flores, las mismas que me dieron alergia el verano del 70, ese día en la playa, con esa brisa, mucho más fresca que ahora lo confieso, te acuerdas?


Mañana:


Alicia hija!, cuantas veces te he dicho que no tomes ese camino, mira como haz llegado de sucia hija!, pareces cualquier cosa, que educación te estoy dando, acaso no tienes conciencia!, ándate no te quiero ver!, ándate!.


Día nublado:


Que bueno que has llegado hija, te he mandado a llamar, estaba preocupado que no venias. No he podido pararme de esta cama, no se por que, yo tenia un cuerpo fuerte, le competía en corridas hasta a los caballos, debe ser el clima, tan nublado, lo he visto por la ventanita, y tu estas abrigada, me parece bien hija, quiero verte sana.


Atardecer nublado:


Quien es usted?, que estoy haciendo aquí, madre?, estas allí?, madre tengo frió, madre!.

Vamos a tener que administrarle suero, esta muy flaco, aparte hace días que no quiere comer. Pero si se lo he dicho de todas las formas querida!, y se resiste, dice que busca a Alicia. Yo como enfermera no puedo hacer nada más que darle medicamentos o si no se pondrá más grave, tu sabes que esta débil, por favor, tengamos todos paciencia, aparte los demás se están alterando.


Medio Día otoñal:


Salí a tomar aire, siéntate.

He comprendido que cada vez soy más raíces, tierra, tronco y hojas secas. Cuando daba clases en la facultad pensaba en que la felicidad era la eterna pasión por encontrarla y aquí está, en esta bella hoja seca que creció de mi felicidad, que creció de mi hija, ella la ha hecho crecer y florecer hasta dejarla caer y yo poder verla para mostrarme su mensaje enviado desde la profundidad de la tierra.


2 de agosto 2008:


Disculpen mi emoción pero he querido darles estas últimas palabras a mi abuelo preferido, un hombre que no conociéndome compartió la historia de su vida conmigo, yo que solo vine a cumplir una tarea voluntaria de días y me he quedado meses a su lado, es que logro cautivarme con tanta humanidad y hoy me emociono porque ha partido, seguro que Alicia lo espera allá donde todo es posible, hasta confundir los sueños con la realidad.

Gracias a todos, besos papá, de Bárbara tu hija en la espera.



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